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Amores locos

de Beda Docampo

Estreno 19/02/2010

Extras

  • Los actores
    EDUARD FERNÁNDEZ
    ENRIQUE
     
    Es un psiquiatra de prestigio que confía más en la terapia que en dar medicamentos a sus pacientes. Una infidelidad de su mujer lo descoloca; se separa y acto seguido acepta ir a hacer una investigación a EEUU sobre la patología de las pasiones amorosas.
     
    Su hija adolescente le recrimina esa especie de huida. Vuelve llamado por un amigo y colega para dar un seminario a médicos españoles sobre las investigaciones que está haciendo. Se aloja en la casa de su hermana. Sabe que se tendrá que enfrentar a su hija y a su ex mujer. Lo que no imagina es que se topará con la más singular de las pacientes que ha tenido.
     
    IRENE VISEDO
    JULIA
     
    Es una joven cuidadora de usa ala de pintura flamenca en el Museo del Prado. No tiene amigas. Sí un amigo que la ama en secreto. Vive con su abuela y no tiene más familiares vivos. Toda su vida se concentra en uno de los cuadros de la sala que cuida. Es una típica pintura del siglo XVII que muestra una clase de virginal (especie de piano de la época). Las visiones que tiene de lo que sucede durante las clases de música la reafirman en su convicción de estar protagonizando una misteriosa y eterna pasión.
     
    MARISA PAREDES
    ANA
     
    Es la abuela de Julia, una mujer que carga sobre sus hombros con una tragedia familiar. Su refugio es jugar por Internet y unos poemas amorosos que un festejante anónimo le envía al móvil.
     
    Sabe que su nieta es una joven rara; su manera de no entrar en conflicto con ella es preguntar lo menos posible.

    CARLOS HIPÓLITO
    ALFONSO
     
    Es un neurocirujano muy preciso y eficiente en su trabajo. Está enamorado de una prostituta húngara. Tan enamorado que se sumerge en las costumbres y literatura de Hungría. Su sueño es convencerla de que se reitre de ese oficio y sea su esposa.
     
    EVA PALLARÉS
    ESZTER
     
    Es la prostituta húngara de la que está enamorado Alfonso. Una mujer que se ha adaptado a las épocas de crisis con imaginación. Siempre está atenta a los deseos más oculatos de sus clientes para poder sacarles más dinero.
    MARTA BELAÚSTEGUI
    SUSANA
     
    Es la hermana del psiquiatra. Es una cantante de zarzuela que sigue viviendo en la casa que fuera de sus padres. Tiene un poderoso imán para establecer relaciones con hombres equivocados, pero su tenacidad la lleva a ahondar en esas relaciones en vez de abandonarlas.
     
    CUCA ESCRIBANO
    IRENE
     
    Ex esposa de Enrique, brillante abogada y exigente madre. La infidelidad que comete, las condiciones que la rodean, no parecen casuales. Si ha querido reavivar su matrimonio, el camino parece tan insólito como incierto.
  • Filmografía de la directora
    BEDA DOCAMPO FEIJÓO
    DIRECTOR Y GUIONISTA

    BEDA DOCAMPO FEIJÓO ha escrito cerca de cincuenta guiones, entre ellos el de CAMILA que fue un notable éxito de taquilla y estuvo nominada al Óscar a la mejor película extranjera.

    Ha ganado con el guión de EL ÚLTIMO TREN el premio al mejor guión en el Festival de Cine de Montreal. Esta película ganó también el Premio Goya de la Academia española a la mejor película extranjera.

    EL MARIDO PERFECTO, película que ha escrito y dirigido, y que protagonizaron Tim Roth y Peter Firth, ha ganado el premio de la asociación de críticos argentinos de cine al mejor guión y ha sido candidata por la misma asociación a la mejor dirección.

    Recientemente ha dirigido QUIÉREME, que protagonizaron Darío Grandinett y Ariadna Gil junto a Juan Echanove, Carlos Hipólito y Jorge Marrale.
  • Notas del director
    Escribí AMORES LOCOS con entusiasmo. Tenía ganas de conatar una historia sobre cómo sostenemos las ganas de vivir. Pensé, entonces, en la curiosidad. Así surgió el personaje de Eduard Fernández, una especie de detective de la mente, obsesionado en descubrir cuáles son los mecanismos que producen las grandes pasiones amorosas.
     
    Volví a las cosas con las que sostenemos las ganas de vivir, en como nos afanamos en acortar la ditancia entre nuestros deseos y la realidad. Y pensé en la imaginación. De esta manera apareció la cuidadora de una sala del Museo del Prado que interpreta Irene Visedo. Una joven que construye, en su cabeza, una conexión pasional entre los personajes de una pintura de hace cuatro siglos y que, además, se convence de que ella y el psiquiatra son los que están en la pintura que vienen amándose a través de los siglos.
     
    Ya tenía los personajes centrales. Antagónicos, al menos en sus deseos conscientes. Un psiquiatra que quiere curar a una mujer de lo que cree que es un delirio y una joven que quiere que el psiquiatra recuerde lo que sucedía cuando eran una profesor y una alumna unidos por un piano. Las visiones de la joven permitirían ir y venir del siglo XVII a la actualidad.
     
    Los demás personajes surgieron como variaciones del mismo tema. El amigo neurocirujano (Carlos Hipólito), la hermana cantante (Marta Belaustegui), la ex mujer abogada (Cuca Escribano), una abuela jugadora (Marisa Paredes); todos se mueven, igual que los protagonistas, detrás de lo que les falta.
     
    Los personajes no parecen darse cuenta de que el amor perfecto sólo existe para uno; ven lo que quieren; no lo que hay. Sin embargo persisten en algo que pueda otorgarle un sentido a sus vidas.
     
    Historias de vendas en los ojos que caen de manera parcial. Historias, en suma, de pérdidas y ganancias.
  • Director artístico
    ÍÑIGO NAVARRO
    DIRECTOR ARTÍSTICO

    El planteamiento artístico tanto de los decorados como del vestuario de esta película se basa fundamentalmente en una polarización del color y de las emociones que éste transmite. Así consideré dos mundos diferenciados: uno era el más pasional y cálido que correspondía a los personajes de Julia, su abuela Ana e incluso en alguna medida, a Alfonso; Y otro el más racional y frío que acompañan a Enrique, Irene y un poco entre medias de estos dos polos, a Susana.
    Paradójicamente, siempre consideré más cálido en tonalidades las imágenes de los interiores flamencos en contraposición a una luz algo más fría del otoño madrileño.
     
    Desde el principio vimos claramente que el conjunto de la película tenía que tener un aspecto formal clásico, clásico en el sentido estilístico de la palabra, es decir, un ambiente culto y con gusto, mostrando un Madrid elegante e incluso "parisino", lo que nos llevó a ubicar el grueso de las localizaciones en el área comprendida entre el Retiro, Prado y los Jerónimos.
     
    El mundo onírico de Julia (las imágenes flamencas del siglo XVII), representa el triunfo de la pasión frente a la razón. En este decorado priman los colores cálidos, maderas, terracotas, sienas, ocres... su habitación continúa con esta idea. Y ya en la zona de salón de estar y despacho entramos en el ambiente de Ana, donde predominan verdes en contraste con ocres y marrones; un ambiente clásico, donde abundan los muebles y objetos de anticuario y un estilo "modernista". La intención de este decorado es crear una atmósfera que esté sutilmente en la frontera de lo opresivo, cerrado, aunque nunca agobiante, pero sí que lleve a Julia a sus ensoñaciones con el cuadro.
     
    Susana es lo contrario, espacios amplios, luminosos, que nos dé la impresión de que al llegar aquí uno pueda respirar, aunque su personaje tenga una cierta frustración. Siempre consideré a Susana un elemento clave para la evolución tanto de su hermano Enrique como de Alfonso; frente a lo cargado de Ana, el desahogo de Susana. Aquí se utilizaron los azules y verdes con un gran predominio del gris, maderas decapadas y crema.
     
    Finalmente Alfonso, personaje peculiar, cuyos tonos se emparejan ligeramente con la paleta de color de Julia, busca desesperadamente el amor, al igual que Julia. Aquí predominan los tonos crema, marfiles, dorados y ocres.
     
    En conjunto, toda la película está enmarcada en una paleta de colores muy precisa, ya sean los decorados realizados en plató y en interiores intervenidos, como las localizaciones naturales y exteriores elegidos. Se ha buscado una realidad dirigida, clásica, estilizada y elegante, que nos ayudase a enmarcar una historia de amor que nada entre la realidad y la fantasía.

Trailer: La calle de la amargura