Comentario del director
El guión de "La Puta y la Ballena" nació inesperadamente, de la conjunción de dos ideas aparentemente inconexas: una mujer mutilada por un cáncer de pecho, una ballena varada dos veces en el mismo lugar.
Explicar esto requiere un film, mejor que un texto. El guión no se articula sobre un lenguaje prosódico, transgrede muchas de las condiciones reconocidas (incluyendo varias de las mías) y este relato no puede expresarse sin lo visual. Las dos historias son paralelas e independientes entre sí, ya que ninguna está subordinada a la otra ni está contada por los personajes. La relación de ambas historias está dada a través de los impulsos de la protagonista, un llamado que ella misma no alcanza a entender".
A diferencia del contenido político de sus anteriores trabajos, esta vez la temática gira en lo que el mismo director llamó "una historia de amor".
Desde el cuento hasta la primera versión del guión, “Se juntaron dos o tres líneas argumentales. Apareció la historia de Vera, una mujer que está en una crisis muy difusa, de esas en las que todo parece estar bien y la sensación interna es que está todo mal". Después, esta línea se unió con la fascinación de Puenzo por las fotos viejas. "Me encanta revolver cajas con fotos de familiares y tratar de pensar qué ha sido de ellos".
Tratar de entender cómo será en presente eso que se ve como propio del pasado, de otro tiempo.
"Entonces empecé a jugar con las fotos viejas. El personaje de Vera comienza a revolver en una historia antigua, que se relaciona a su vez con la ballena que salía dos veces y eso marca dos tiempos, así se armó esta historia que es muy misteriosa".
En "La Puta y la Ballena" se traza un arco temporal de 70 años; la historia se estructura entre el primer arribo de una ballena a Península de Valdés, y la segunda aparición de la misma en idéntico lugar, siete décadas después.
Personajes
VERA Aitana Sánchez Gijón
"(...) La manera más representativa para definir a Vera estará dada por su fuerza interior, capacidad y determinación de superar el sufrimiento más profundo"
Aitana Sánchez Gijón.
Es catalana, vive en Madrid y tiene un hijo. A los treinta y dos años es una mujer en crisis. El presentimiento de tener un cáncer de mama, su reciente separación y el encargo de escribir los epígrafes de unas misteriosas fotos de los años 30 precipitan su partida hacia Buenos Aires.
Una vez allí le realizan una mastectomía. La angustia y el miedo conviven en ella con la firme voluntad de enfrentar sola su presente. Es a través de esta soledad como consigue reencontrarse con ella misma, con la fuerza que tenía olvidada y que ahora necesita, y con la historia de las fotos del pasado.
En la Patagonia, Vera baila con Emilio como en un ensueño, donde pasado y presente se cruzan. Es la primera vez que Vera mira de frente a la muerte.
Aitana Sánchez Gijón, sorprendió a la coreógrafa Ana María Stekelman con su destreza adquirida en las clases de danza en Madrid. Por ello, el último tango de la película, pidió bailarlo ella misma y no ser doblada por una bailarina profesional.
EMILIO Leonardo Sbaragliabr
" (...) Darse cuenta de lo que uno quiere no es gratis, y a Emilio le costó mucho trabajo. Ese recorrido lo va transitando en su relación con Lola y es un recorrido trágico. Emilio fue uno de los personajes más difíciles que me tocó interpretar. Sabía que corría el riesgo de representarlo como a un simple hijo de puta, un malo. Y la dificultad radica en que es un personaje mucho más complejo y dual, con matices y sutilezas."
Leonardo Sbaraglia
Tiene treinta años, es fotógrafo y pertenece a una aristocrática familia argentina. Conoce a Lola en Buenos Aires una noche mientras saca fotos en una fiesta. Como amantes y amigos viajan a la Patagonia. Emilio declama el amor libre y sin ataduras. Pero con el tiempo sus palabras se convertirán en una condena para él por el valor que adquiere Lola en su vida. La sugestiva relación entre Lola y Suárez provoca el despecho de Emilio ya que comprende que no puede compartir la mirada, la piel y el sexo de esa mujer que lo revela vulnerable.
Para construir el personaje de Emilio, Leonardo Sbaraglia comenzó a tomar clases de tango tres meses antes de que se iniciara el rodaje. Según lo que le decían sus maestros de baile, necesitaba al menos un año de práctica, pero hacia el final del rodaje, en el último tango que baila con Vera, sintió la confianza de haberse preparado y no tuvo que ser doblado. También tomó clases de fotografía para poder trabajar con mayor profundidad su personaje.
SUÁREZ Miguel Ángel Solá
"(...) Suárez es un personaje muy extraño y complejo y tengo una teoría al respecto: siento que a los personajes no hay que molestarlos, sólo hay que dejarlos que entren, porque si no es así, tu personalidad es lo que va a estar delante y yo quiero que esté Suárez y no Solá".
Miguel Ángel Solá
Bandoneonista y compositor de tangos, Suárez es dueño de un burdel en la Patagonia. Confiesa que su mayor talento no es el musical, sino la relación que establece con las mujeres. Son parte de su trabajo, vive de ellas.
Suárez se mueve seguro de sí mismo; ha desarrollado su instinto, su olfato y su tacto de manera que los demás tardan en advertir que es ciego. La obsesión de este hombre es encontrar el tango perfecto que da vueltas en su cabeza desde siempre. La atracción y el deseo que le despierta la joven catalana lo inspiraron a encontrar las notas finales de ese tango anhelado al que llama "La Lamparita".
Para la composición de este personaje, Miguel Ángel Solá tomó clases de bandoneón tanto en Buenos Aires como en España. De esta manera encontró las sutilezas necesarias de los movimientos para que sus manos a la hora de filmar la escena no tuvieran que ser dobladas por las de un bandoneonista.
LOLA Mercé Llorens
"(...) Lola es una mujer que lucha por la libertad de sus sentimientos".
Mercé Llorens
Es catalana, hija de obreros anarquistas. Tiene veintidós años, posee una gran facilidad para cantar y bailar y su única familia es la compañía de género chico. En el 33 se traslada con la compañía a Buenos Aires a trabajar como corista.
Lola, bella y pasional, pretende amar y ser amada de la misma manera. Para Lola no existen los límites a sus deseos. En Buenos Aires, una noche al borde del suicidio, conoce a Emilio y tras sus pasos viaja a la Patagonia. Entre el viento y el mar, al sur del mundo, esta joven descubrirá el amor, la sensualidad y la traición.
Para dar vida a su personaje la actriz se abocó a la tarea de tomar clases de tango en España y Argentina. En cuanto supo que el personaje de Lola era suyo, Mercé Llorens visitó el Teatro Reina Victoria de Madrid con la intención de desandar el camino de la corista.